CNN —
El presidente de EE.UU. Donald Trump se ha quejado en privado en los últimos días de que las revelaciones sobre el menguante arsenal de municiones de EE.UU. hacen que Estados Unidos parezca débil en un momento crítico, dijeron altos funcionarios estadounidenses, mientras amenaza repetidamente con una acción militar adicional para intentar motivar a Irán a aceptar un acuerdo.
El tema estuvo en primer plano durante la reunión de gabinete de la semana pasada en Camp David, cuando un Trump frustrado mencionó la cobertura mediática sobre las bajas existencias de municiones, según seis fuentes familiarizadas con la reunión. Muchas de esas personas dijeron que Trump ha estado muy al tanto de cualquier posible problema relacionado con las municiones desde hace meses y que no fue tomado por sorpresa por los reportes.
Pero estaba enojado de que la información hubiera quedado expuesta en un punto de inflexión del conflicto y de que siga siendo un asunto cada vez más público en un momento en que quiere proyectar una posición de fuerza, dijeron.
“EE.UU. tiene cantidades enormes de ‘municiones’, especialmente de ciertos tipos”, escribió Trump en Truth Social poco después de la medianoche del jueves. “Además, se están fabricando y enviando a EE.UU. grandes cantidades según sea necesario. Las empresas de defensa están construyendo la mayor cantidad de plantas y fábricas en la historia de nuestro país”.
No obstante, Trump pareció reconocer que al menos parte de la información que circula sobre las reservas era precisa. Dijo que su Gobierno buscaría “condenas de cárcel a largo plazo” para quienes se determine que hicieron pública la información.
Hasta ahora, su ira no se ha dirigido específicamente contra el secretario de Defensa, Pete Hegseth, insisten funcionarios de la Casa Blanca. En otra publicación en Truth Social el jueves, Trump dijo que estaba “muy contento con el trabajo que está haciendo Pete Hegseth”.
“Nunca ha culpado a Pete. Esto se trata totalmente de los filtradores”, dijo un funcionario.
Trump ha encargado al Departamento de Justicia encontrar a lo que él llama individuos “traidores” dentro del Gobierno que están divulgando la información, según funcionarios.
Su enojo llegó a un punto máximo en las últimas varias semanas, después de que una serie de notas periodísticas describieran que las Fuerzas Armadas de EE.UU. está bajo de municiones.
CNN informó esta semana que el ejército ha consumido casi cuatro quintas partes de su inventario de misiles THAAD en comparación con las cifras previas a la guerra y aproximadamente la mitad de sus interceptores Patriot desde el inicio de la guerra, según dos fuentes familiarizadas con el más reciente informe de inventario.

El Center for Strategic and International Studies estima que Estados Unidos tenía alrededor de 2.200 Patriots (de las dos variantes más modernizadas de la plataforma) y 452 misiles THAAD en sus reservas antes de que comenzara la guerra con Irán.
Las cifras preocupan no solo a funcionarios estadounidenses, sino también a líderes del Golfo, quienes han planteado nuevas inquietudes sobre cómo una escasez de sistemas de defensa aérea podría afectar su capacidad para repeler una posible represalia iraní si Trump decide escalar el conflicto en curso.
Varios de esos países dependen de sistemas de defensa aérea de EE.UU. Los líderes del Golfo han reconocido que la escasez de reservas podría obstaculizar su propia capacidad para interceptar ataques entrantes de misiles y drones iraníes, dijeron varios funcionarios.
Irán ha transmitido a naciones del Golfo que nuevos ataques estadounidenses resultarían en represalias contra sitios energéticos o instalaciones de desalinización en toda la región, según un funcionario regional familiarizado con las conversaciones. Trump habló con los líderes de Qatar y Arabia Saudita durante la última semana sobre la guerra.
Mientras Trump se enfurece por la narrativa que está surgiendo sobre las reservas, funcionarios de la Casa Blanca han especulado que las filtraciones provienen de funcionarios antibélicos dentro del gobierno que están decididos a empujar a Trump a sacar a Estados Unidos del conflicto, dijo el alto funcionario de la Casa Blanca.
El tema de las reservas volvió a plantearse antes de la decisión del presidente el fin de semana pasado de cancelar nuevos ataques contra Irán, según informó previamente CNN. Marcó al menos la segunda vez en las últimas semanas que los principales asesores militares de Trump han expresado específicamente su preocupación por la disminución del número de municiones clave de EE.UU. durante discusiones sobre una posible escalada del conflicto con Irán.
Las preguntas sobre las reservas de municiones se remontan a los primeros días del conflicto iniciado por EE.UU. e Israel. En reuniones de entonces, Trump planteó el tema a Hegseth después de que medios de comunicación informaran sobre las preocupaciones. En ese momento, Hegseth aseguró al presidente que el Pentágono estaba trabajando para abordar el problema.
Y antes de que comenzara la guerra, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, y otros líderes militares advirtieron a Trump que una campaña militar prolongada podría afectar las reservas de armas de EE.UU., en particular las que respaldan a Israel y a Ucrania, dijeron previamente a CNN múltiples fuentes familiarizadas con el asunto.
Desde entonces, Trump ha culpado al Gobierno anterior de permitir que se agotaran las reservas, incluso mediante envíos de armas a Ucrania.
“Tenemos mucho. Me gustaría tener más, para ser honesto, pero Biden le dio tanto a Ucrania”, dijo Trump a los periodistas a bordo del Air Force One el 27 de julio.
El Pentágono desde hace tiempo ha tenido preocupaciones sobre la capacidad de la industria de defensa para producir armas con la rapidez suficiente. Esas preocupaciones solo se vieron exacerbadas por la guerra de EE.UU. con Irán, después de que los conflictos en Gaza y Ucrania hicieran que EE.UU. aportara armas a Israel y a Kyiv.
En julio, Trump se reunió con los directores ejecutivos de los principales contratistas de defensa en la Casa Blanca, mientras su Gobierno presiona a las empresas para que incrementen la producción de armas críticas. Entre los participantes estuvo Lockheed Martin, que produce tanto los interceptores THAAD como Patriot. Una reunión similar tuvo lugar en marzo, al inicio de la guerra.
También el mes pasado, Trump invocó la Ley de Producción de Defensa para obligar a las empresas de defensa a fabricar más armas. En un documento, escribió que considera “que existen condiciones que pueden representar una amenaza directa para la defensa nacional o sus programas de preparación”.
Pero esos pasos podrían tardar años y no es probable que aumenten de inmediato la producción.
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