La Unión Africana reaccionó al secuestro de Nicolás Maduro de forma contundente, expresando su “gran preocupación” y exigiendo respeto a la soberanía, la integridad territorial y los principios fundamentales del derecho internacional. Además, la UA se pronunció claramente contra las intervenciones militares externas y llamó a una solución pacífica mediante el diálogo.

“Es alarmante que un Estado que invoca el derecho internacional actúe de esta manera”, comenta a DW Macharia Munene, profesor de Relaciones Internacionales en Nairobi. Según Munene, Venezuela es un ejemplo de lo que ocurre cuando los países pequeños se resisten a las directrices de Estados Unidos: los fuertes pueden defender su soberanía, los débiles no.

África, con sus numerosos Estados frágiles, es especialmente vulnerable, subraya Munene: “Muchos de estos países miran a actores internacionales, como las Naciones Unidas, como una potencia protectora”. Pero, continúa el experto, si la comunidad internacional no actúa con determinación, la señal es clara: al final, cualquier Estado puede ser vulnerable.

Sudáfrica: “Escalada peligrosa”

“Solo unos pocos gobiernos africanos han criticado abiertamente la actuación de Estados Unidos”, señala Remi Dodd, analista para África subsahariana de la empresa de análisis de riesgos RANE. Según el experto, países como Nigeria, Etiopía y Kenia se habrían contenido deliberadamente por temor a posibles represalias estadounidenses o con la esperanza de obtener ventajas políticas o económicas de Washington a cambio de su silencio.

En cambio, la reacción de Sudáfrica ha sido dura. El ministerio de Exteriores condenó de inmediato la acción militar estadounidense como una clara violación de la Carta de la ONU: “Este uso ilegal y unilateral de la fuerza socava la estabilidad del orden internacional y el principio de igualdad entre las naciones”. Poco después de la intervención estadounidense en Venezuela para detener a Maduro, Pretoria solicitó una sesión especial del Consejo de Seguridad de la ONUsobre la operación.

Residentes evalúan los daños tras el ataque aéreo estadounidense contra el Estado Islámico por encargo de Nigeria.A petición del Gobierno nigeriano, las fuerzas armadas estadounidenses lanzaron un ataque contra combatientes militantes del Estado Islámico en Nigeria.Imagen: Abdullahi Dare Akogun/REUTERS

¿Se trata de recursos naturales?

El ministerio de Exteriores de Ghana interpretó las declaraciones del presidente Trump sobre el “liderazgo” de Estados Unidos en Venezuela y el uso de sus recursos petroleros como un retroceso hacia patrones de pensamiento coloniales e imperialistas. El futuro político del país, subrayó, solo puede ser decidido por el pueblo venezolano.

Por su parte, el experto en geopolítica Munene advierte de que Estados Unidos también podría tener en la mira los recursos naturales de África. Como ejemplo de los intereses estadounidenses en el continente, cita un acuerdo, firmado en 2025 entre la República Democrática del Congo y Estados Unidos, según el cual, empresas estadounidenses obtendrían acceso a materias primas críticas del Congo a cambio de apoyo en materia de seguridad por parte de Washington. “África es rica en recursos estratégicos que algunos países desean y quieren negar a sus rivales”, afirma Munene. “Pero el precio lo pagan, al final, los propios países africanos”.

Advertencia ante una violación del derecho internacional

Somalilandia, que hasta ahora solo ha sido reconocida internacionalmente por Israel como Estado autónomo, ha acogido la acción estadounidense en Venezuela como un “paso para restaurar el Estado de derecho”. Además, ha declarado su apoyo a las medidas destinadas a garantizar la legitimidad democrática.

Sin embargo, el politólogo angoleño José Gomes advierte que es mejor no tener falsas expectativas. “Estados Unidos envía un mensaje claro de quién es el que manda y de que no se va a someter a la ley”. Según Gomes, los dictadores no serían derrocados por una mala gestión, sino únicamente cuando pusieran en peligro los intereses de Washington, una señal que probablemente tranquilice más que alarme a los líderes autoritarios en África.

“¿Quién será el siguiente?”

Lo que más pesa ahora es el temor a la disposición de Trump a lanzar ataques militares rápidos, afirma Munene. La preocupación es que Estados Unidos pueda golpear a cualquiera en cualquier momento, sin que los Estados más débiles tengan capacidad para protegerse. “La pregunta es: ¿quién será el siguiente?”

Bajo Trump, Estados Unidos ha ampliado sus ataques aéreos en África, oficialmente en el marco de la “guerra contra el terrorismo”. Operaciones en Nigeria y Somalia, por ejemplo, contra grupos afines al Estado Islámico y Al Shabaab, han provocado víctimas civiles, según organizaciones de derechos humanos, y plantean interrogantes sobre el respeto del derecho internacional.

También la intervención en Libia liderada por la OTAN en 2011 sigue siendo vista en África como una advertencia: si bien condujo a la caída del régimen, dejó tras de sí una inestabilidad persistente.

El analista de riesgos Dodd intenta tranquilizar las perspectivas sobre posibles actuaciones de Estados Unidos en África: “En lo que respecta a África, la situación difiere claramente de la de América Latina”. La estrategia de seguridad nacional del Gobierno de Trump formula una clara primacía estadounidense en el hemisferio occidental, pero, al mismo tiempo, advierte contra una implicación más profunda en África. Así pues, un escenario como el de Venezuela es poco probable: una intervención estadounidense dependería más de intereses de seguridad que de déficits democráticos y serían necesarias muchas más variables para llevarse a cabo. 

(gg/ms)

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