Nuevas dinámicas de consumo, cifras sobre confianza en IA y el crecimiento del comercio digital están cambiando la relación entre las personas, las marcas y el bienestar.

Por: Nury Vargas.

La tecnología redefine los hábitos de consumo en salud y belleza. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.La tecnología redefine los hábitos de consumo en salud y belleza. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.

La industria de la salud y la belleza atraviesa una transformación marcada por el uso de la tecnología, el auge del comercio electrónico y una visión más amplia del bienestar. Hoy, verse bien ya no se limita a lo estético: el cuidado mental, los hábitos conscientes y el equilibrio emocional se consolidan como factores determinantes en las decisiones de consumo, especialmente en el mercado colombiano.

Así lo revela el más reciente estudio de NielsenIQ (NIQ), empresa líder mundial en inteligencia del consumidor, que señala que el 94 % de las mujeres colombianas afirma que el cuidado de la salud mental es crucial para el bienestar general.

En coherencia con esa percepción, el 65 % busca de manera constante productos o servicios que contribuyan a su bienestar emocional, una señal clara de cómo el concepto de belleza se ha desplazado hacia una noción integral de salud.

Este cambio también se refleja en los canales de compra. Durante 2025 se registró un crecimiento significativo en las compras online de categorías como alimentos (16 %), salud, belleza y cuidado personal (15 %), cuidado del hogar (14 %) y cuidado infantil (4 %).

Redes sociales, publicidad digital, email marketing, medios tradicionales y marketing con influenciadores concentran actualmente buena parte de las estrategias comerciales del sector. Un dato que dimensiona este fenómeno es que el 79 % de las ventas realizadas en TikTok Shop corresponden a la categoría Health & Beauty, lo que posiciona a esta plataforma en el lugar número ocho entre los retailers de comercio electrónico preferidos por los consumidores de este segmento.

Las generaciones más jóvenes están impulsando esta evolución. La relación con la inteligencia artificial, en particular, marca una diferencia clara frente a generaciones anteriores. Datos de NIQ indican que el 47 % de la Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) confiaría en una sugerencia de cuidado facial hecha por IA, frente a un 20 % de confianza entre los baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964).

A ello se suman prioridades de salud distintas: mientras los boomers centran su atención en la función celular, la salud cardiovascular y articular, la Generación Z se enfoca en la salud cerebral y ocular, la piel, el cabello, las uñas, el estado de ánimo, el manejo del estrés, el sistema inmunológico y el microbioma.

No obstante, el crecimiento del marketing digital y de las redes sociales también ha traído consigo cuestionamientos. Según un estudio de NIQ realizado en mujeres, el 83 % considera que las compañías farmacéuticas priorizan los ingresos sobre la salud de sus clientes.

Además, el 57 % cree que los médicos recetan tratamientos basados en incentivos financieros, lo que ha llevado a que el 61 % cuestione las recomendaciones médicas y el 64 % busque tratamientos de manera independiente antes de consultar. Como resultado, el 42 % afirma que ya no confía en médicos ni centros de salud para actuar en favor de su bienestar.

Este contexto ha llevado a replantear qué significa realmente estar bien. El concepto tradicional de belleza ha evolucionado, impulsando nuevas tendencias y hábitos de consumo. Un ejemplo de ello es el incremento del 98 % en ventas de productos con ingredientes nootrópicos, entendidos como fármacos, suplementos o alimentos funcionales que estimulan la memoria o potencian la función cognitiva.

“Siempre ha existido un malentendido acerca de la belleza. Desde cirugías, centros estéticos y miles de productos para el rostro, el cabello, las uñas y el cuerpo, la industria parece enfocarse en lo superficial. Sin embargo, va mucho más allá de lo que realmente se comprende a primera vista. Hoy existen aplicaciones diseñadas para medir funciones biológicas, como la frecuencia cardíaca y los niveles hormonales; máquinas que escanean la piel y, mediante inteligencia artificial, asignan tratamientos personalizados; monitores que analizan hormonas a través de la saliva; e incluso aplicaciones que escanean los alimentos y entregan datos nutricionales integrados a sistemas personalizados. Esta innovación refleja cómo la belleza se conecta con la ciencia y el bienestar”, afirmó Nicolás Obando, Business Partner de Home & Personal Care para el Clúster Andino en NIQ Colombia.

En este escenario, la industria de la salud y la belleza enfrenta tanto desafíos como oportunidades. Un consumidor más informado, crítico y digital exige transparencia, respaldo científico y confianza.

La convergencia entre tecnología, datos e inteligencia artificial está marcando el camino de un sector que ya no solo vende productos, sino experiencias orientadas al bienestar integral. En Colombia, esta transformación ya está en marcha y continúa redefiniendo la forma en que las personas cuidan su cuerpo, su mente y su salud.

Redactora de Boyacá Sie7e Días.

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