Madrid. La Organización de las Naciones Unidas denunció que el repunte de la tensión política de esta semana en el estado somalí de Suroeste ha dejado al menos 45 mil desplazados en siete días, mientras las autoridades locales han redoblado su desafío a un gobierno federal que ya no las reconoce al elegir de nuevo este sábado al presidente de Somalia, Abdiaziz Laftagareen.

La crisis estalló a última hora del domingo pasado, cuando el gobierno somalí declaró que la autoridad de Laftagareen había expirado y que no admitiría ningún tipo de nombramiento futuro que emergiera de esta administración.

En el fondo de la cuestión estaba el rechazo de las autoridades del estado, como varios más del país, a las enmiendas constitucionales impulsadas por el presidente del país, Hasan Sheij Mohamud.

El pasado 8 de marzo, cuando el presidente somalí aprobó (en medio de destacadas ausencias opositoras durante la votación parlamentaria) una nueva Carta Magna que abre la puerta a una ampliación de su mandato y modifica sustancialmente la estructura federal del país al reforzar el sistema de partidos en detrimento del tribalismo tradicional.

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